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martes, 4 de diciembre de 2012

Aun queda por ese dia cuatro


Se levanta de la cama resoplando y tacha otro día más del calendario con una cruz roja, pero lamentablemente el cuatro encerrado en un circulo parece no llegar nunca. Ya son más de siete meses sin ella casi ocho doscientos siete días (Para ser exactos) cuatro mil novecientas sesenta y ocho horas, doscientos noventa y ocho mil ochenta minutos, diecisiete millones ochocientos ochenta y cuatro mil ochocientos segundos alejado de ella. Miles de sonrisas perdidas, cientos de carcajadas sin escuchar y millones de oportunidades para besarla que ya no podrá aprovechar.

Mira por la ventana, solo la separan de ella dos cientos cincuenta y cuatro kilómetros y medio ¿Serían muchos para cruzarlos andando? Posiblemente, pero por ella, lo haría. Dejaron una conversación pendiente, que dicta mucho de ser terminada. ¿Ella también pensara en él? Lo duda.
Le da una calada a su cigarro.
Nadie se imagina cuanto la añora; él sabe que va por la vida rompiendo corazones, jugando con los sentimientos, conocido entre las jóvenes como: "El imbécil de ojos marrones". Dicen que los que pecan de lujuria son condenados a morir de amor ¿Sera verdad? ¿Le tocara a él sufrir ahora por todo el daño causado? Nunca pensó en lo que esas pobres chicas podrían sentir al oír de sus labios la pregunta del millón: ''¿Cuál era tu nombre?''
Quizás la vida le devolviera ahora todo el dolor que provocó, pero si la vida intentaba ganarle a él en su propio juego,  tenía todas las de perder, porque cigarro en mano, prometió morir antes de sufrir.



Mariona*

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